lunes, 16 de enero de 2017

OBJETIVOS DE UN NUEVO AÑO


Es muy común que con el inicio de año sintamos la motivación de hacer planes, de proponernos metas, propósitos, en fin, que un nuevo año despierta en muchos el empuje para lograr cosas en su mayoría materiales, seguidas por bajar de peso, hacer ejercicios, terminar o comenzar estudios, etc.
Para establecer nuestros planes del año, es importante tener definido cuál es nuestra visión, cual es nuestro propósito de vida y cuáles son nuestros valores, estar claro en todo esto, nos ayuda a hacer planes que nos acerquen cada día a tener logros que verdaderamente nos llenan y le dan sentido a nuestra vida.
En muchas ocasiones entendemos que son los logros materiales los que nos van a hacer feliz, sin embargo, cuando conseguimos eso que entendíamos nos haría feliz, luego queremos otra cosa, y es así como nuestra felicidad se hace efímera y superflua, dependiendo siempre de algo material.
A parte de los objetivos materiales, debemos aspirar a logros que no son tangibles, como los espirituales, es necesario plantearnos metas que nos ayuden a cultivar nuestro interior, a madurar, a trabajar nuestra inteligencia emocional, hábitos, actitudes, relaciones con nuestros seres queridos, pues son estos, los logros que nos van a permitir tener una vida más plena y una estabilidad emocional que nos ayude a alcanzar y disfrutar nuestros logros materiales.
Trazar metas en base a esto, va a dar mayor sentido a nuestras vidas, nos hará seres humanos más íntegros y emocionalmente estable, lo que facilitará los logros en los demás ámbitos de nuestra existencia.

Isabel Hidalgo


lunes, 26 de diciembre de 2016

A ESTAS ALTURAS DEL AÑO




A estas alturas del año es saludable hacer un alto en nuestro día a día y mirar cómo ha sido nuestro año, cuáles han sido nuestras vivencias, qué nos han aportado, qué tanto hemos madurado como seres humanos.

A estas alturas del año, más que por culparnos, es por felicitarnos y retarnos, que debemos reconocer nuestros logros durante el 2016, así como nuestros desaciertos, lo cual nos permitirá reevaluar futuras acciones.

Independientemente de los logros materiales, que son buenos, a estas alturas del año, también es importante mirar en nuestro interior y ver cuáles han sido nuestros logros espirituales, de personalidad, de crecimiento interior, etc.

A estas alturas del año, pasar balance de nuestro equilibrio emocional, de nuestra autoestima, nuestras relaciones con familiares y amigos, se hace necesario para reconocer quienes hemos sido y por lo tanto que nos ha dejado este 2016.

A estas alturas del año, en mi caso, por ejemplo, este 2016 me ha permito reafirmar mis prioridades, incurrir en nuevos proyectos que sin ser remunerados me llenan y me hacen muy feliz, he aprendido y he adquirido nuevas habilidades, he trabajado en mi orgullo y en mi capacidad de pedir perdón, perdonar sin rencor y lo fascinante de experimentar paz por haber hecho lo que estaba bajo mi responsabilidad, he vivido momentos especiales y particulares con mi esposo, con cada uno de mis hijos, con mi mama, con cada uno de mis hermanos y con muchos otros familiares cercanos.

A estas alturas del año me gustaría invitarte a que reflexiones, como ha sido tu año, sobre todo haciendo un viaje a tu interior y mirando los logros que vienen de allí, y de esta manera identificar cómo te sientes contigo misma, contigo mismo, como se fortalecieron tus relaciones con tus seres queridos, las heridas que sanaste, la comunicación que mejoraste, que tanto amor diste, el tiempo que dedicaste a quienes realmente importan en tu vida, que tanto te valoraste, como estuvo tu vínculo familiar, en fin que estos días sean un tiempo para pasar balance.  

Isabel Hidalgo

lunes, 12 de diciembre de 2016

ESTAMOS MOLDEADOS POR SISTEMAS



A lo largo de nuestras vidas, nos envolvemos en diferentes sistemas, en los cuales adquirimos costumbres, patrones, etc., y los mismos nos hacen actuar y conducirnos de la manera en que aprendimos en ese sistema que nos tocó, construyendo en nosotros, a su vez, nuestro sistema de creencias.

Los sistemas, nos encasillan y a muchos nos coartan la creatividad para cuestionarlos y actuar diferente.

Por ejemplo, la mayoría de nosotros por no decir todos, estamos metidos en un proceso, desde pequeños, de: voy a la escuela, luego a la universidad y luego me empleo; ¿pero alguna vez nos hemos preguntado porque tengo que ser empleado?, cuales son las habilidades y talentos que poseo? ¿Qué es lo que yo haría bien y me disfrutaría?, pero no, el sistema nos indica que debemos prepararnos para ser empleados, para ganar dinero.

Los sistemas no son malos, lo que es malo es adaptarnos porque sí, porque así fue como aprendimos, porque así crecimos, sin visualizar mejores formas de desarrollarnos y actuar.

Otro de los sistemas en el que hemos crecido, es que la mujer es la responsable de los asuntos de la casa y de los hijos. Sorprende ver como en muchas familias de hoy, la participación del papa en los quehaceres del hogar y en el cuidado de los hijos es mínima, y si hace algo, es como un favor para la esposa, porque a ella es que le corresponde. Pero eso, fue lo que nos enseñó el sistema, desde cuando nuestras bisabuelas y abuelas, se quedaban dedicadas a ser amas de casa. El sistema en que nos formamos, no nos ha permito cuestionar; ¿porque tenemos que ser nosotras las responsables, porque ellos no pueden hacerlo de igual forma? ¿Porque él no puede cambiar un pañal? ¿Porque no puede lavar los baños?, etc.

Por otro lado, en muchas circunstancias, es nuestro sistema de creencias, el que nos pone las barreras para lograr grandes metas, para sacar nuestro potencial como seres humanos, nos hace asumir como bueno y valido, lo que desde pequeño vimos, oímos, sentimos, vivimos en un momento determinado.

Lo importante es hacer conciencia de los sistemas en los cuales crecimos y como aprendimos, de manera que nos auto cuestionemos y cambiemos patrones que no nos permiten tener mejores relaciones y/o una vida más plena.
Isabel Hidalgo

lunes, 5 de diciembre de 2016

15 AÑOS DE CASADOS….



En esta oportunidad, me animo a compartirles un artículo especial, a propósito de estar celebrando mi 15 aniversario de casada. Lerso y yo luego de 6 años de novios, y a pesar de ser bien jóvenes, 23 años ambos, decidimos unirnos en matrimonio para toda la vida, muchos nos cuestionaron, por lo jóvenes que éramos y porque lo hariamos por la iglesia, sin embargo, dimos el paso y lo hicimos muy seguros de lo que estábamos haciendo.

En los últimos dos o tres años, veníamos conversando sobre cómo nos gustaría celebrar ese hito tan importante en nuestras vidas, cumplir 15 años de casados con tanta satisfacción de la relación que hemos logrado madurar.

Sin ánimo de vanagloriarnos, nos sentimos tan regocijados y agradecidos de Dios, por lo que Él ha permitido en nuestras vidas, en todo el sentido de la palabra, que la celebración del pasado jueves 1 de Diciembre, fue verdaderamente significativa y emotiva para nosotros.

A parte de celebrar y dar gracias a Dios, nos sentimos responsables de llevar esperanza al mundo, de que si es posible un matrimonio unido y armonioso para toda la vida, y que nosotros no lo hemos logrado porque somos especiales, sino porque nos lo hemos propuesto desde el primer día de casados.

Hemos vivido nuestro matrimonio, como nuestro principal valor, lo hemos respetado y cuidado, como un gran tesoro que el Señor puso en nuestras manos, y ha sido así, como hay límites que no hemos cruzado, como el de insultarnos, faltarnos el respeto, entre otros, por temor a causar heridas difíciles de reparar.

Conquistarnos día a día, con caricias y palabras, nos ha permitido estar hoy mucho más enamorados que cuando nos hicimos novios. Compartir nuestros sueños y anhelos y luchar juntos por alcanzarlos nos ha hecho verdaderos cómplices.

Alinear nuestras costumbres para la crianza que queremos dar a nuestros hijos, hoy día con 11, 9 y 7 años, ha sido motivo de mucha madurez como seres humanos.

Apoyarnos el uno al otro en nuestras carreras y retos profesionales, nos ha dado esperanza, seguridad, confianza, admiración.

Rodearnos de otros matrimonios con la misma convicción y con mucho mas año de casados que nosotros, nos ha contagiado y motivado y definitivamente que poner a Dios como centro de nuestras vidas ha sido la clave principal.

Muchos han sido los acontecimientos que hemos vivido en estos 15 años de matrimonio, tanto hermosos, como tristes, emocionantes como difíciles, pero todos nos han fortalecido, han permitido que crezca nuestra unidad y que los comportamientos de nuestros hijos sean el reflejo de un hogar unido, amoroso y armonioso.

Muy agradecida de Dios y deseando bendiciones abundantes para todos los matrimonios y las familias…..

Isabel Hidalgo

martes, 22 de noviembre de 2016

PORQUE QUIEREN LOS NIÑOS MANIPULAR Y LLAMAR LA ATENCION DE LOS PADRES



Escucho a muchos padres decir que los niños son unos manipuladores, que les gusta llamar la atención, en fin, hablan, como si fueran unos tiranos malvados, sin embargo, alguna vez nos hemos preguntado: ¿Realmente saben los niños lo que es manipular? ¿porque quieren los niños llamar la atención?

Es completamente normal que los niños en su proceso de aprendizaje y desarrollo intenten hacer cosas que no deben, por impulsos, por ignorancia; los adultos estamos llamados a explicarles claramente porque no se puede y ser firmes cuando le decimos que no se puede.

Es muy posible que a pesar de explicarles por qué no, los niños intenten convencernos de dejarles hacer lo que ellos desean, a esto es lo que llaman “manipular”, a todos los mecanismos que buscan para hacernos ceder. Si miramos las “manipulaciones” de los niños, como las oportunidades que tenemos los padres de explicarles a nuestros hijos y ayudarlos a crear conciencia, podemos sacar mucho provecho de estas situaciones para el aprendizaje de ellos.

Por otro lado, cuando un niño llama la atención de los adultos es porque nos necesitan. Me da mucha impotencia, cuando veo los adultos conversando y de pronto un niño lo llama o le habla y siguen conversando, como si no fuera con ellos, para después incomodarse con el niño que hizo algo indebido, claro, si no le prestaste atención cuando te llamo, ahora no te quejes.

Si en vez de juzgar a los niños les prestáramos atención, antes de que ellos tengan que pedírnosla, sin lugar a dudas tuviéramos niños más felices y con menos problemas de comportamiento.

¿Qué hay de malo que nuestros hijos quieran nuestra atención?, muchas veces lo que quieren simplemente es jugar con papá y mamá, es muy posible que un abrazo, un beso, un te amo, eres importante para mí, les calme la necesidad y falta que tienen de papá y mamá.

Cuando los padres nos dedicamos a criar, cuando atendemos proactivamente a nuestros hijos, cuando los respetamos prestándoles la debida atención, en los momentos en que ellos nos necesitan, tendremos hijos más fáciles de manejar, mas consientes y mejor comportados.

Puedo ponerles de ejemplo que cada vez que voy a la juguetería, veo algún niño haciendo rabietas porque no le compraron algún juguete que quería, sin embargo, ninguno de mis tres hijos, me ha hecho un episodio como ese, porque antes de salir para la tienda, les explico, vamos a comprar un regalo para fulanito, no voy a comprar nada para ustedes en esta ocasión, quiero llevarlos y que me acompañen, pero el que no pueda ir bajo esta condición, me lo dice y se queda en la casa, esto lo hacía siempre, ya no, porque están acostumbrados y lo que hacen es mirar los juegues y preguntarme si un día podemos venir a comprarlo o que pueden hacer para ganárselo o si pueden ahorrar dinero para ellos mismos pagarlo.

En conclusión, los niños no manipulan, intentan convencernos, lo que debemos hacer los padres es, aprovechar estos momentos como oportunidades para su aprendizaje y para ayudarles a crear conciencia, y prestarles atención antes de que ellos tengan que pedírnosla.

Isabel Hidalgo

martes, 8 de noviembre de 2016

¿DONDE QUEDARON LOS NOVIOS?



Me da mucha pena escuchar tanta gente hablar del matrimonio con desesperanza, como si no fuera posible sostener una relación noble y saludable para toda la vida, pero me da todavía más tristeza, ver la cantidad de matrimonios desbaratados. En los últimos 10 años, la tasa de divorcios en la Republica Dominicana ha estado por encima del 40%, esto explica que haya tanta gente que no cree en el matrimonio.

Muchas y diversas son las situaciones por las cuales pasan los matrimonios, sin ánimo de juzgar, sino más bien de reflexionar y ver qué cosas se pueden hacer para evitar llegar a un matrimonio que en muchísimas ocasiones, lleva al altar la sentencia del divorcio; lo primero es que no sabemos dónde quedó, lo que se llamaba noviazgo

Me llama mucho la atención, que cuando una persona te presenta a quien es su novio o novia, te dice te presento a mi pareja, o al referirse a su novio o novia, dicen porque mi pareja, como si te tienen que explicar que no son los novios anticuados que se perdieron en el tiempo de antes, cuando el noviazgo era para hablar y conocerse, el tiempo para prepararse a dar el paso del matrimonio, ese que los lleva a estar juntos para toda la vida.

Algo que he entendido es que el concepto pareja, es una relación ¨nies¨, ni es novio, ni es matrimonio o quizás un hibrido de ambos estados, donde somos novios pero disfrutamos de privilegios que pertenecen al matrimonio. Aunque hoy día, tener relaciones sexuales en el noviazgo se haya convertido en una moda o en algo normal, no quiere decir que este bien y esta es precisamente una de las barreras que no les permite a los novios, vivir un noviazgo maduro, donde lo importante es conocer la persona que realmente eres, tu visión, tus intereses, tus debilidades y virtudes.

El noviazgo es el tiempo que tienen los novios para sembrar las bases de lo que será su compromiso para toda la vida, por lo que experimentar lo que no corresponde, quita el enfoque de trabajar en la relación y priva a las parejas de ejercitar el musculo del rechazo a las tentaciones, del esfuerzo, de mantenerse firme, de defender sus ideales, habilidades todas que se necesitan en los matrimonios que pretenden que sea la muerte la que los separe.

Isabel Hidalgo

martes, 1 de noviembre de 2016

COMO DESCONECTARNOS



A raíz del artículo que les compartí la semana pasada, muchas personas me abordaron con la misma preocupación, el tiempo que invertimos conectados al internet. Que este sea un tema que inquiete es positivo porque significa que estamos conscientes de la realidad, que reconocemos que debemos mejorar, pero lo que es importante es accionar, es hacer cambios.

Comencé a escribir dispuesta a compartirles ideas para no invertir tanto tiempo conectados, sin embargo, por lo extenso del tema he decido dividirlo en dos partes, a continuación, expongo ideas para la pareja, en la próxima les comparto ideas para los hijos, algunas las hemos implementado en mi casa, otras se me ocurrieron.

Pero antes, te recomiendo cuantificar las horas que pasas con el teléfono, tablet y/o computadora, sin estar trabajando. Para que tengas una idea, algunos estudios revelan que las personas invierten en promedio dos horas al día en el internet.

Ahora sí, aquí te dejo algunas ideas:

1-      Cuando estamos con nuestra familia, limitamos el uso de los celulares, por lo que cuando nos hablamos, el celular está a un lado, ni siquiera lo tenemos en la mano, para prestar atención y estar aquí y ahora.

2-      Cuando estamos en la mesa, no tenemos los celulares con nosotros, los dejamos en la habitación.

3-      Tomar un tiempo limitado para revisar los mensajes y redes sociales, incluso se puede poner un recordatorio que nos diga “ya es tiempo de dejar el celular”, de manera que cuando pase ese tiempo soltamos el aparato.

4-      Cuando necesitamos hablar con alguien, lo hacemos por llamada de teléfono, no por mensajería, así invertimos menos tiempo.

5-      Hacer conciencia de que no tenemos por qué estar todo el tiempo pendiente al celular, en caso de alguna emergencia, quien nos necesite, nos va a hacer una llamada telefónica.

6-      Al llegar a la casa la primera hora es para ponernos al día con quienes están presente, por lo que no usamos ningún aparato electrónico.

7-      Como padres, incluso cuando nuestros hijos se acercan a hablarnos, dejamos a un lado el celular la computadora o la Tablet, para escucharles con todos nuestros sentidos.

8-      Debemos dar ejemplo a nuestros hijos, que ellos no nos vean conectados todo el tiempo.

Lo más importante es hacer conciencia de cuanto tiempo de nuestro día estamos conectados y de que es muy fácil sumergirse en el mundo que nos ofrece el internet, dejando el tiempo pasar sin darnos cuenta y, por último, saber que podemos vivir desconectados disfrutando más bien de lo que pasa a nuestro alrededor.
Isabel Hidalgo